Google, Harvard, and Sesame Street

When I was a Middle School Principal I found all of the rules and expectations to be a bit overwhelming for my students.  So, rather than get hung up on teaching them about Article 13 paragraph 1 of the Manual de Convivencia, I reinforced two basic expectations with my students continually:  “Be smart. Be nice.”

When a student would get sent to my office after some problem, I would ask one simple question “Which one?”  They would invariably respond with “I wasn’t smart.” Or “I wasn’t nice.” or “Both.”  Then we would work on how to deal with it.

What’s interesting is that the “Be nice” phrase stuck with my students and teachers more than anything else I ever did.  Over the October Break, a teacher I worked with actually brought it up when I saw her, commenting to me on how it had impacted her and her students profoundly.  It seems I was way ahead of Google.  You see, earlier this year, Google completed a multi-year study called Project Aristotle on what made Google’s most effective teams so successful.  They reviewed a half a century of academic studies looking at work teams.  They then interviewed and studied 180 of their own teams based on these studies.  Nothing fit the research clearly.  Norms weren’t consistent.  Teams all functioned differently … except for one thing.  The Google research team’s conclusion was this: at the heart of the success of the best teams was a feeling of “psychological safety”, a shared belief that they were safe to talk and take risks and mess up and still be safe.  To put it succinctly, the most effective teams were “nice.”

I think you’ll find the most effective classrooms are nice as well.  It is so obvious when you walk into a class and all of the students feel free to take risks, knowing their classmates will be nice about it even should they mess up.  Not false “good try” kind of nice but sincere, “Yep, you messed up, let’s move on” kind of nice.  But this isn’t something that happens by accident.  It is something we have to teach and reinforce both as schools and as parents.  It is an expectation we need to generate and foster.  Unfortunately, we may not be doing that enough.

Sesame Street (yes, the children’s program) recently did a research survey of parents and teachers in the U.S.  Both parents (70%) and teachers (78%) showed concern that the world is an unkind place for our children. Which is a bit odd because research has been published in everything from the New York Times to the Economist, to Psychology Today showing that the world is actually becoming nicer and more empathetic.  The survey also found that only 59% of parents think their own child is very kind, only 46% believe he or she is thoughtful, and only 40% think their own children are helpful.  Yet teachers believe that 73% of their classes are kind, 52% are thoughtful and 65% are helpful.  It seems kids are better behaved at school than at home.  And while 75% of parents think they are teaching their children to be kind, according to the Sesame Street survey, teachers don’t agree, feeling only 44% of parents are raising their kids to be respectful and only 34% are teaching them to be kind.

And if you don’t trust the Cookie Monster as a researcher, then you can always trust Dr. Richard Weissbourd from Harvard.  He completed a major study and found that the vast majority of schools (like ours) are actively teaching values, encouraging students to be caring, kind, courageous, responsible and just.  They even show some success.  But when he asked students “What’s most important to your parents?” he found that over two thirds of the students responded that their happiness and their achievement were considered more important than their being kind and caring for others. Not surprisingly, the students mirrored their parents’ responses when asked their priorities as well … but they did still want to be nice once they were happy and high achieving. That doesn’t sound so bad does it?  What’s wrong with being happy and high achieving? Nothing really, but Weissbourd also discovered that being happy was not necessarily an indicator of future success and well-being, or of living a moral life that respected others. Worse, an overly intense focus on achievement is being shown to lead to issues such as depression among affluent children in particular.

So, what can we conclude?  First, the Cookie Monster does good research.  He should go to Harvard.

Second, if we want our children to be successful and truly develop empathy and kindness, then we had best put the highest value on these capacities with them.  If we don’t, then our children will make priorities of the things we have placed above caring and kindness, and we now know that this will inevitably impact their success as adults in working and living with others.  Put in Google’s simplest of terms, if we want them to find success by being nice, then we need to be nice ourselves, and teach them to be nice … even when they may not be happy about it.

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Cuando era Director de Middle School, encontré todas las reglas y expectativas para ser un poco abrumador para mis estudiantes. Así, en lugar de estancarme en enseñarles sobre el artículo 13 párrafo 1 del Manual de Convivencia, reforcé continuamente, dos expectativas básicas con mis estudiantes: “Ser inteligente. Ser amable.”

Cuando un estudiante era enviado a mi oficina después de algún problema, quería hacerle una simple pregunta “¿Cuál era?” Ellos siempre respondían con “Yo no fui inteligente”, o “yo no fui amable, o “Ambos.” Entonces debíamos trabajar sobre la manera de lidiar con ello.

Lo interesante es que la frase “Ser amable”, se pegó entre mis estudiantes y profesores, más que nada que yo haya hecho.  Durante el receso de octubre, cuando vi a una profesora con la que trabajé, lo mencionó y me comentó, qué tan profundamente los había impactado a ella y a sus estudiantes. Parece que me estaba adelantando a Google.  Verán, a principios de este año, Google terminó un estudio de varios años, llamado Proyecto Aristóteles, sobre, ¿qué fue lo que hizo que los equipos más eficaces de Google fueran tan exitosos? Ellos revisaron medio siglo de estudios académicos buscando en los equipos de trabajo.  Luego, entrevistaron y estudiaron 180 de sus propios equipos basados en estos estudios.  Nada se ajusta a la investigación claramente. Las normas no fueron consistentes. Todos los equipos funcionan de manera diferente … excepto por una cosa. La conclusión del equipo de investigación de Google fue la siguiente: en el corazón del éxito de los mejores equipos había una sensación de “seguridad psicológica”, la creencia compartida de que estaban a salvo para hablar y tomar riesgos y echarlo a perder y aun así estar a salvo. Para decirlo en pocas palabras, los equipos más eficaces eran “amables.”

Yo creo que ustedes notarán que los salones más efectivos, también son ambientes amables. Es tan obvio, cuando se entra a un salón y todos los estudiantes se sienten libres de tomar riesgos, sabiendo que sus compañeros de clase serán amables, incluso si lo echan a perder. No es un falso “buen intento” forma de ser amable, pero con el sincero “…si, fallaste…pero sigamos adelante” forma de ser amable. Pero esto no es algo que sucede por accidente. Es algo que tenemos que enseñar y reforzar como colegio y como padres. Es una expectativa que necesitamos generar y mantener. Infortunadamente, parece que no lo estamos haciendo lo suficiente en el mundo.

Plaza Sésamo (si, el programa infantil) hace poco realizó una encuesta de investigación a padres y profesores en los Estados Unidos.  Tanto padres (70%) como profesores (78%) se mostraron preocupados porque el mundo es un lugar menos amable para nuestros hijos. Lo que es un poco triste porque la investigación ha sido publicada en todos lados desde New York Times hasta el Economista, hasta la Psicología hoy mostrando que el mundo en realidad se está volviendo más amable y con más empatía. La encuesta también encontró que sólo el 59% de los padres piensa que su propio hijo es muy amable, sólo el 46% creen que él o ella es considerado y sólo el 40% piensa que su propio hijo es servicial.  Sin embargo, los profesores piensan que el 73% de sus estudiantes son amables, 52% son considerados y el 65% son serviciales.  Parece que los niños se comportan mejor en el Colegio que en casa. Y, mientras que el 75% de los padres piensan que ellos están enseñando a sus hijos a ser amables, de acuerdo con la encuesta de Plaza Sésamo, los profesores no lo están, sintiendo que sólo el 44% de los padres están criando a sus hijos para ser respetuosos y sólo el 34% les están enseñando a ser amables.

Y, si ustedes no confían en el Monstruo Comegalletas, como investigador, entonces, siempre puede confiar en Dr. Richard Weissbourd de Harvard.  El terminó un estudio mayor y encontró que la gran mayoría de los Colegios (como el de nosotros), están enseñado valores activamente, animando a los estudiantes a ser cuidadosos, amables, valientes, responsables y justos. Ellos, inclusive, demuestran algo de éxito.  Pero cuándo preguntó a los estudiantes “¿Qué es lo más importante para sus padres?” observó que más de dos terceras partes de los estudiantes respondieron, que su felicidad y sus logros eran considerados más importantes que ser amables y cuidadosos con los demás.  No es sorprendente que los estudiantes reflejen las respuestas de sus padres cuando también se le preguntaron sus prioridades, pero, aun así, querían ser amables, una vez fueran felices y altamente exitosos.  Eso no suena tan mal ¿verdad? ¿Qué hay de malo, con ser felices y altamente exitosos? En realidad, nada, pero Weissbourd también descubrió que ser feliz, no es necesariamente un indicador de futuro éxito y bienestar o de vivir una vida moral en la que se respete a los demás.  Lo que es peor, se está mostrando un enfoque demasiado intenso en los logros que conduce a problemas tales como la depresión entre los niños mas pudientes en particular.

Así que, ¿Qué podemos concluir? Primero que todo, que el Monstruo Comegalletas hace buenas investigaciones. Debería ir a Harvard.

En segundo lugar, si queremos que nuestros hijos sean exitosos y verdaderamente desarrollen empatía y amabilidad, entonces nosotros deberíamos poner el valor más alto de estas capacidades con ellos. Si no lo hacemos, entonces nuestros hijos tendrán sus propias prioridades tomadas de las cosas que hemos puesto por encima del cuidado y la amabilidad y, ahora sabemos que esto impactará inevitablemente su éxito como adultos en el trabajo y en la convivencia con los demás.   Puesto en términos más sencillos de Google, si queremos que ellos encuentren el éxito siendo amables, entonces, debemos ser amables nosotros y luego enseñarles a ellos a serlo también… incluso cuando, posiblemente, no estén felices al respecto.


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